El (proyecto de) traductor en verano

Tras esta espectacular inauguración que nos dedican Susana y Carlos (a quienes volvemos a agradecer su colaboración por esos textos cargados de ilusión y ánimos), toca echar a rodar.

Interferencias se estrena como blog de traducción e interpretación, rincón de intercambio y reflexión para los alumnos del ces. Quizá el verano puede parecer la estación más desacertada, pero ¿cuándo, si no ahora, sería el tiempo ideal para poder alejarse de la rutina de las clases y detenerse a disfrutar de todo lo que hemos ido adquiriendo durante el año?

Es ahora cuando el estudiante de tei sale al fin a la luz del sol y es consciente de que el tiempo libre existe, de que hay vida más allá de la pantalla y de que puede tener más compañía que la de diccionarios y listas de palabras.

Pero ¿acaso ha de ser también tiempo de olvido? La puerta de este café ilusorio se abre para ti, un lugar donde tomarte ese respiro tan necesario y que acoja todo lo que no pudo ser durante el curso. Sé bienvenido y anímate a colaborar con nosotros, a hacer de este verano un verano traductoril.

Quizá creas que ya sea algo tarde para planificar un verano traductoril (ese día que el estudiante es al fin consciente de su libertad también suele ser ya algo tarde para ponerse a hacer planes). Acostumbrados a plazos que expiran antes de haber comenzado y a desdoblarse para poder hacer mil cosas a la vez, uno puede sentir pavor ante esos dos meses (largos) que pueden ser (aún más) largos. (Puede que, afortunado, sí que hayas tenido la previsión de reservar el billete y volar lejos). Pero si tú también llegas tarde, ¿por qué no salvar el verano? Aún hay tiempo.

… vous parlez ?

Puede que te hayas propuesto quedar con los compañeros de clase con la idea de hablar solo ruso para que no se oxide. Y quizá los primeros cinco minutos, efectivamente, habléis ruso. Y ya. Una opción es irse de irlandés en irlandés en busca del nativo perfecto. Otra, echarle un ojo a algunas páginas como lingobongo.com  o madrid.loquo.com y buscar gente interesada en hacer un intercambio de idiomas. Si eres más atrevido, siempre puedes plantarte ante ese grupo de guiris tan perdido en mitad de Sol, ofrecerte de intérprete y sugerirles una visita guiada por la ciudad, pagable en helados y entradas.

Ir al cine es otra posibilidad (Madrid está lleno de cines en versión original, y la Escuela de Traductores suele hacer proyecciones de películas extranjeras, pero lo único importante son las palomitas: el sofá de tu casa también es una opción). El verano también es el momento idóneo para ver esa serie de seis temporadas y una película a la que has estado dando largas. ¿Por qué no?

Traductor

Tal vez quieras tirarte a la piscina y dar tus primeros pasos traduciendo (o evitar que todo lo realizado durante el curso se vaya olvidando). Pero con algo de orgullo. Olvídate de Tuiter y tantos otros que piden colaboradores, valórate un poquito más. Quizá puedes probar en una ONG que realmente necesite traductores, o bien explorar un poquito por internet. El lector acérrimo de fanfics puede hacer una visita a los autores en otros idiomas y ofrecerse a traducirlo, o indagar un poquito por el mundo del fansub. También hay por la blogosfera cantidad de espacios centrados en algún tema (cine, ese anime tan de moda o el último grito en jardinería minimalista) que podrías traducir. Y no olvides esos libros y revistas que hay por casa.

Seguir aprendiendo

Quizá coger ese libro de lingüística o de teoría de la traducción sea pedir demasiado —o no, que en el césped de la piscina nada puede ser malo—, pero ¿y si te dejas caer por  la Biblioteca Nacional? Seminarios, pequeños talleres o charlas siempre aportan algo.

También hay cursos a los que aún llegas a tiempo para inscribirte. Puedes echarle un vistazo en Calamo&Cran (de localización, TRADOS, corrección, ELE), los Estudios Sampere o la Facultad de Humanidades de la UCM (ELE, lengua de signos).

O tal vez sea el momento de armarse de valor, ir a la biblioteca a por esa gramática de islandés y tratar de desentrañar runas.

En compañía

¿Quieres empezar a moverte por el mundo traductor? También puedes probar a entrar en alguna asociación. Si aún no lo tienes muy claro, la AETI (la Asociación de Estudiantes de Traducción e Interpretación) está ya en marcha, con ideas, cursos y correos que van y vienen. ¿Por qué no le echas un vistazo?

Y si andas de resaca del ENETI, o te quedaste con las ganas, ¿por qué no organizar alguna quedada traductoril o una tertulia? Madrid es el punto de encuentro perfecto.

¿Y que qué haré yo este verano? Entrevistas, asaltaré a turistas distraídos para enseñarles la Ciudad Imperial y me pondré a prueba como traductora de fanfics. Quizá haya cañas. Y alguna tarde pasaré por la Escuela de Traductores de Toledo a ver si hay alguna película o charla interesante (y en mis idiomas).

Irene Pavón,  (Proyecto de) Traductora

(y experta en dejar todo para última hora)

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